Escuela Bilingüe

La falta de afecto en la infancia y sus consecuencias

Los niños pueden manifestar niveles moderados a severos de estancamiento cognitivo, físico y emocional cuando un cuidador cuidadoso y afectuoso no les muestra la atención y el afecto adecuados. La difícil situación de los huérfanos de Rumania, sacada a la luz con la caída del comunismo y el reinado del dictador Nicolae Ceausescu en 1989, ilustra dramáticamente los efectos que la negligencia emocional severa puede tener en el desarrollo de un niño. Resulta que dicha privación tiene profundas implicaciones para el desarrollo cerebral, el crecimiento físico y la salud mental a largo plazo de un niño.

Los investigadores, incluido Charles Nelson, de la Facultad de Medicina de Harvard, observaron en sus hallazgos la tendencia de algunos huérfanos rumanos a aferrarse a cualquier adulto que les mostrara un poco de afecto. Nelson le dijo a National Public Radio, NPR, en 2006 que los niños buscaban a cualquier adulto para que los cogiera. Los trabajadores del orfanato advirtieron a los investigadores que no cogieran a un niño porque “la última vez que sucedió, la levantaron y cuando la bajaron ella simplemente se tiró al suelo y siguió golpeándolo con la cabeza, lo que probablemente sea una forma de afrontar el rechazo”,  dijo Nelson. Los niños que carecen del afecto adecuado pueden, en consecuencia, formar vínculos indiscriminados con cualquier adulto y no pueden procesar adecuadamente los rechazos de afecto.

Desarrollar niveles adecuados de apego con un cuidador fiable es esencial para la salud mental presente y futura de un niño. El apego se refiere al nivel de conexión establecido entre un niño y su cuidador durante los primeros años de vida. Los niños que carecen de apego seguro a menudo no desarrollan las habilidades necesarias para construir relaciones saludables. Pueden tener dificultades para conectar con los demás, carecen de confianza y autoestima, tienen miedo de iniciar relaciones, muestran enfado y controlan.

Los niños con trastornos de apego pueden sentirse aislados e inseguros. Los niños que reciben afecto inadecuado pueden manifestar retraso en el crecimiento físico a pesar de recibir una nutrición adecuada. Según el informe de 2006 de NPR, algunos huérfanos rumanos parecían tener 6 años cuando en verdad tenían entre 15 y 20 años. Nelson explicó que esta condición no se debía a la falta de nutrición; en realidad, sus cuerpos no habían producido suficiente hormona de crecimiento. Los investigadores teorizaron que en entornos estresantes, como las instituciones en las que los niños reciben un afecto e interacción mínimos, el cuerpo conserva la energía para el desarrollo del cerebro. Aunque este es un ejemplo extremo, la falta de desarrollo físico en muchos de los huérfanos rumanos demostró a los investigadores un vínculo directo entre la cantidad de afecto y estimulación que recibe un niño y su crecimiento físico.

Los cuidadores pueden mostrar afecto a un niño sabiendo que hacerlo mejorará en gran medida su desarrollo físico, cognitivo y emocional. Los cuidadores pueden mostrar afecto tocando apropiadamente, realizando actos de recuerdo, creando regalos, cantando, leyendo e incluyendo a un niño como ayudante en un proyecto.

 

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