Escuela Bilingüe

La importancia del apego en el desarrollo infantil

El vínculo de apego es la conexión emocional formada por la comunicación sin palabras entre un bebé y su padre o cuidador principal. Un informe histórico, publicado en 2000 por el Comité para la Integración de la Ciencia del Desarrollo de la Primera Infancia, identificó lo crucial es el vínculo de apego para el desarrollo de un niño. Esta forma de comunicación afecta a la forma en que un niño se desarrolla mental, física, intelectual, emocional y socialmente. De hecho, la fuerza de esta relación es el principal predictor de cómo le irá una persona tanto en la escuela como en la vida adulta.

Nacimos para conectarnos. Como seres humanos somos relacionales. La conexión biológica, emocional y psicológica con los demás es esencial para el desarrollo saludable de los niños.

Aprendemos cómo conectarnos durante nuestra infancia. Estos patrones y experiencias se encarnan en nosotros y se convierten en la forma en que entendemos cómo funcionan el mundo y las personas. Además, el apego que recibimos en la primera infancia se convierte en un patrón que implementamos en la edad adulta.

Un niño desarrolla un vínculo seguro con sus padres y cuidadores de los primeros años cuando está rodeado de un entorno seguro y protegido. La capacidad de los profesores para responder al niño de manera sensible cuando el niño los necesita es crucial para que el niño forme un vínculo seguro con ellos. Este apego se fomenta con el cariño y un ambiente que ofrece seguridad y aprobación.

Los primeros tres años de vida son primordiales para el apego. Es en esta etapa en la que se configuran la salud mental, emocional y física de un humano para toda la vida. El tercer cumpleaños es un hito, porque el desarrollo del cerebro está completo en un 90 por ciento, se establece el habla y la separación del cuidador principal se vuelve más fácil. Se abren nuevos horizontes: se pueden formar amistades, la educación preescolar se vuelve relevante y la independencia es una nueva habilidad para probar.

Se ha demostrado que el apego permite que todo esto suceda. Estimula los enlaces entre las neuronas cerebrales (particularmente en el centro emocional del cerebro) lo que permite que el cerebro crezca. Hay muchas formas en que se encienden los enlaces sinápticos, pero en los primeros años es clave la comunicación y la sintonización entre el niño y los cuidadores. Las relaciones que los menores de tres años tienen con sus cuidadores son el predictor clave del desarrollo: social, emocional y físico.

El vínculo de apego no se basa en la calidad de la atención o el amor, sino en la comunicación emocional no verbal con un niño. Si bien el apego se produce de forma natural, ya que el padre o el cuidador atienden las necesidades del niño, la calidad del vínculo de apego varía. Los niños necesitan algo más que amor y cuidado para que sus cerebros y sistemas nerviosos se desarrollen de la mejor manera posible. Ellos necesitan poder participar en un intercambio emocional no verbal con su profesor de manera que comunique sus necesidades y los haga sentir comprendidos, seguros y equilibrados. Los niños que se sienten desconectados emocionalmente de su profesor es probable que se sientan confundidos e inseguros.

Es esencial en un entorno preescolar generar confianza. Esto promueve comportamientos positivos y construye una conexión entre el niño y el maestro, y son partes clave para crear una relación saludable con los niños.

Los bebés necesitan una conexión amorosa para un desarrollo saludable. René Spitz, un psiquiatra, estudió bebés y niños en orfanatos y cárceles antes de que la medicina occidental entendiera la importancia del apego o la conexión. A través de su investigación en la década de 1930, Spitz descubrió que los bebés y los niños podían morir si no estaban conectados o tocados: podían recibir una nutrición y atención médica adecuadas, pero no prosperan por la falta de contacto amoroso. Spitz filmó a bebés y niños pequeños que fueron privados de un apego saludable y las imágenes se usaron para promover cambios en la forma en que las instituciones cuidaban a los bebés y niños. Hoy tales imágenes pueden parecer profundamente inquietantes.

En psicología, la teoría del apego se puede aplicar a las relaciones entre adultos, incluidas las amistades y los asuntos emocionales. La teoría del apego, inicialmente estudiada en los años sesenta y setenta principalmente en el contexto de niños, padres y cuidadores, se extendió a las relaciones de adultos a fines de los ochenta. Lo que más el apego infantil que uno reciba es el patrón de su apego durante toda su vida.

 

 

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