Escuela Bilingüe

Los beneficios del juego al aire libre en el desarrollo de los niños pequeños

Es esencial que los niños encuentren oportunidades afuera para correr, jugar y explorar. Esto a su vez es beneficioso para su desarrollo general.

La investigación ha descubierto que hay muchos beneficios para los niños que juegan al aire libre.

Aquí hay solo siete de los beneficios:

Aprender: jugar afuera ayuda a los niños a desarrollar sus habilidades de aprendizaje. Los niños pronto aprenden a través del juego, que es una forma divertida de ayudar a los niños a aprender información y habilidades nuevas.

Creatividad: el juego al aire libre es ideal para fomentar la creatividad de los niños. Lejos de las limitaciones y el confinamiento de los juegos de interior, los objetos que los rodean estimulan a menudo la imaginación de los niños y rápidamente aprovechan su creatividad.

Salud: hay numerosos beneficios para la salud al jugar afuera. Los niños a menudo son más activos cuando están afuera, lo que les ayuda a desarrollar huesos fuertes y buenos niveles de condición física, a la vez que les permite quemar energía y calorías adicionales. Además de esto, estar bajo el sol, incluso en invierno, significa que los niños naturalmente absorben la vitamina D, una falta de la cual puede conducir a raquitismo.

Habilidades sociales: el aire libre es menos intimidante y ayuda a los niños a ser más sociables. Esto significa que los niños estarán más dispuestos a participar en los juegos y actividades. También serán más propensos a comunicarse con diferentes niños y hacer nuevos amigos. Todo esto alienta a los niños a aprender habilidades sociales y a interactuar con otros niños lejos de la supervisión de un adulto.

Bienestar: darles a los niños la libertad de jugar al aire libre les ayuda a sentirse más felices y tranquilos. Como ya se dijo, estar afuera significa que los niños naturalmente obtienen vitamina D, lo cual está comprobado que ayuda a mejorar el estado de ánimo y crea una actitud mental positiva. La libertad del juego al aire libre también alienta a los niños a deshacerse de la energía acumulada, especialmente si tienden a estar inquietos cuando están sentados por largos períodos de tiempo. Esto los lleva a estar más tranquilos y, en última instancia, los ayuda a estar más concentrados cuando están en el aula.

Independencia: el gran espacio para jugar significa que, cuando los niños están afuera, a menudo están lejos de la supervisión directa de un adulto. Esto les ayuda a aprender la independencia cuando interactúan socialmente con otros niños, así como a jugar solos. Aprenden a turnarse para jugar a juegos, a recuperarse tras caerse, y a enfrentarse a lo desconocido, lo que hace que los niños aprendan a ser independientes y autosuficientes.

Explorar: a menudo los equipos de juego al aire libre tienen un poco más de riesgo que los juguetes de interior. Ya sea haciendo que los niños utilicen toboganes de los que tienen algo de miedo a tirarse, o intentar caminos atrevidos, los juegos de fuera les ayudan a ganar confianza en sí mismos y valorar los riesgos. También les enseña a explorar nuevos juegos y arriesgarse sin estar guiados por adultos.

 

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